En la costa sureste de Lanzarote, al pie del macizo antiguo de Los Ajaches, en la zona de Papagayo, se sitúa el que se ha considerado primer asentamiento europeo en el Archipiélago Canario: San Marcial del Rubicón. Este enclave está en relación con la conquista franco-normanda de la isla, llevada a cabo por Jean de Bethencourt y Gadifer de la Salle, en los inicios del siglo XV. De ahí su singular valor, al permitir acercarnos al conocimiento de los contactos entre conquistadores y aborígenes.
Las condiciones naturales del lugar , en el estrecho que separa esta isla de las de Lobos y Fuerteventura, en una zona que permitía el fondeado de las naves, así como la existencia de agua y la posibilidad de construir una fortificación, determina- ron su localización. Con la constitución del Obispado Rubi- cense en 1404, pasó a convertirse en ciudad. Un incipiente núcleo que presentaba una torre, una iglesia-catedral, varios pozos, viviendas, un cementerio y zonas fabriles. Sin embargo, Teguise terminaría por hacerse con la hegemonía económica, poblacional y política. El traslado de la catedral a Gran Canaria, en 1485, precipitaría la decadencia de San Marcial, a lo que sin duda contribuyeron los ataques piráticos.
La antigua torre, que pudo tener una línea perimetral de 6,80 por 6,80 metros, contaría además con otros elementos defensivos que la rodeaban. Se encuentra en un promontorio, sobre la playa y en la margen derecha del barranco de los Pozos. En la margen izquierda de dicho cauce, en un lugar re- cordado por una cruz, aparecen los restos de la primitiva iglesia-catedral de San Marcial.
Sin duda los elementos más destacados son los pozos, de importancia vital en una isla con escasos recursos hídricos. Se encuentran a lo largo del cauce del barranco, al que en definitiva dan nombre. Aunque existe la referencia de siete po- zos, en la actualidad se conocen sólo cuatro, de los que dos parecen ser los más antiguos. El de San Marcial es el más cercano a la playa, y ha sufrido sucesivas reutilizaciones. Se ac- cede por una rampa, que da acceso a dos cámaras, que presentan el techo abobedado. El Pozo de la Cruz, separado del anterior unos 40 metros, cauce arriba, cuenta con una cámara abierta al exterior por un brocal, y un acceso escalonado. Aquí se encuentran una serie de grabados rupestres. Uno de los más significativos es una figura triangular, considerada una representación de la diosa fenicia Tanit. Además, aparecen dos motivos geométricos, que responden a las características siluetas de pies humanos, presentes también en otros yacimientos de la isla y del Archipiélago.