El vino extraído del volcán es una de las más gratas sorpresas que ofrece la Isla a la hora de la comida, además del espectáculo que supone el cultivo de la vid, sobre todo en la comarca de La Geria, un paisaje protegido por la ley debido a su alto interés cultural. Los caldos isleños son conocidos y apreciados desde hace siglos, especialmente los obtenidos de la variedad de una uva denominada Malvasía, pequeña y de intenso sabor.
Lanzarote cuenta con un Consejo Regulador de la Denominación de Origen de sus vinos, cuyo cometido es garantizar la calidad mediante el control de las zonas de cultivo y la elaboración de los caldos. Sobresalen las variedades Malvasía y Diego blancos, secos y semidulces, y los rosados, cuya elaboración ha evolucionado al adelantarse la vendimia, obteniéndose vinos jóvenes, afrutados y de menor contenido de alcohol.
De excelente paladar, el Malvasía es brillante, de color entre tostado y ambarino que emite vivos destellos, de sabor almendrado, con finos, equilibrados e intensos aromas, y con toques, en algunos casos, de acidez. Su paladar es voluptuoso, de gran amplitud. La literatura se ha hecho eco de las virtudes del vino Malvasía de la mano de personalidades como el monarca ilustrado Carlos III, Walter Scott, Goldoni y el mismo William Shakespeare.