Tres son los enclaves dunares de Lanzarote que merecen un tratamiento diferenciado: Mancha Vagal, Dunas de Órzola y Dunas de La Graciosa.
La primera de ellas es una zona de arenas móviles, de origen orgánico, que se extiende entre el poblado de La Caleta y la Urbanización de Famara, a uno y otro lado de la carretera de Teguise a La Caleta. Mancha Vagal constituye uno de los ecosistemas más escasos, originales y frágiles, presentes en la isla, en ella predominan los matorrales de Traganum moquini (balacón) con algunas poblaciones de Euphorbia paralias, Zygophyllum fontanesü y Polyca1paea nívea.
Las Dunas de Órzola se encuentran a lo largo de la costa del Parque Natural del Volcán y Malpaís de la Corona donde existen algunos entrantes de materiales calcáreos de origen orgánico, que son arrastrados por las corrientes marinas y por el oleaje hasta la costa. En este conjunto de dunas se pueden establecer subunidades de vegetación dependiendo de la proximidad al mar y de la frecuencia de las especies presentes. Por encima del cinturón halófilo costero predomina Atriplex halimus y Salsola longifolia, a continuación empieza a aparecer Zygophyllumjontanesii y Polycarpaea nivea. Ya a cotas superiores la diversidad es mayor, predominando Traganum moquinii, Cistanche phelipaea, Euphorbia paralias, Zygophyllum jontanesii,Atriplex glauca y Senecio crassifolius.
Las dunas de la Graciosa constituyen las formaciones psamófilas más sorprendentes del archipiélago canario, estando especialmente desarrolladas al sur de la Montaña del Mojón hacia la Bahía del Salado y Playa Francesa.
El taxón más característico es Traganum moquini que puede llegar a fijar grandes dunas